Una publicidad puede llamar la atención, verse bien y aun así pasar desapercibida.

En un entorno donde las personas reciben mensajes constantemente, hacer publicidad no se trata solamente de encontrar una frase llamativa o diseñar una pieza atractiva. Se trata de encontrar una idea que tenga algo que decir.

Para mí, una buena publicidad comienza con entender a quién le estamos hablando. Conocer sus necesidades, sus hábitos y aquello que realmente puede generar una conexión permite construir mensajes que se sientan más cercanos y menos impuestos.

Ahí es donde entra el concepto. Una buena idea puede convertirse en una campaña, una activación, un contenido para redes o incluso en una experiencia. El formato puede cambiar, pero la idea debe mantenerse.

Porque hacer publicidad no es solo lograr que te miren. Es lograr que algo de lo que dijiste permanezca.